La ausencia de un pensamiento crítico en los estudiantes no es una situación particular de Chile, sino un asunto de orden mundial. En este sentido, existen varias investigaciones sobre la carencia de un pensamiento crítico en los estudiantes adolescentes de diversos lugares del mundo.
Muchas de estas investigaciones muestran que el 90% de los alumnos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria en España no utilizaban el pensamiento crítico ni en el colegio ni en su vida diaria. En Estados Unidos el 78 % de las mujeres y el 70 % de los hombres leen el horóscopo creyendo que han sido escritos para ellos, y el 99% de los alumnos cree en cosas que no pueden ser verificadas como los fantasmas, la telepatía, el triángulo de las Bermudas. En general, muchas otras investigaciones han llegado a la misma conclusión: el porcentaje de
estudiantes que fomentan sus habilidades de pensamiento superiores está disminuyendo en todo el mundo.
El pensamiento crítico puede parecer un concepto que, al igual que el budismo, la pnl y el new age en su momento, se ponen de moda, todo el mundo habla de ello, pero pocos se disponen a pensar críticamente sobre el problema. Vaya paradoja. En otros casos, no pocos desafortunadamente, se acusa a los alumnos de no poseer pensamiento crítico; acusación que viene muchas veces desde los propios docentes, y en muchos otros casos proviene de quienes creen poseer la verdad sobre el modo de pensar los problemas, y, ante la abulia y la indiferencia de los estudiantes, optan por la acusación en vez de hacerse cargo y comenzar a trabajar por ello.
Pensar críticamente no tiene que ver con las posturas filosóficas de Kant, que analiza las categorías y formas de pensar y su valor cognitivo, ni con Marx, de quien se dice que aporta una segunda acepción definiéndolo como la estrategia racional que se dirige hacia la realidad sociohistórica para aclarar y sacar a luz las formas ocultas de la dominación y explotación y proponer alternativas explicativas y prácticas. Tal vez Kant hace aportes metodológicos más interesantes. En el caso de Marx, para mí, es un resultado de una mente crítica que se expone con una conclusión acerca de la realidad, pero eso invalida a un capitalista, quien también puede tener una mirada crítica basada en una gran capacidad de pensar críticamente la realidad. La propuesta de Marx entra dentro de las categorías que Popper tan bien define como teoría autoinmunizante, es decir, si piensa como socialista o marxista, entonces es pensamiento crítico. Si piensa como capitalista no es pensamiento crítico. O sea, esa definición es "no falsable", al igual que el psicoanálisis: si el paciente mejora producto de un insight en función de recuerdos reprimidos, entonces el psicoanálisis es la panacea. Si el paciente no mejora, entonces fue porque no se realizó un análisis más profundo de los recuerdos reprimidos. No hay por donde, el psicoanálisis es la panacea.
En este sentido, sin abanderarme con Focault, prefiero su posición, para quien el pensamiento crítico es aquel que permite “que uno se libre de uno mismo, posibilita pensar de manera diferente, en lugar de legitimar lo que ya se conoce, aprender hasta qué punto el esfuerzo de pensar la propia historia puede liberar al pensamiento de lo que piensa para permitirle pensar de manera diferente”. Es decir, es la posibilidad de pensar correctamente, sin prejuicios ni esquemas mentales coercitivos y a la vez la posibilidad de pensar la realidad, y de esta forma cuestionarla y transformarla.
Es así como el pensamiento crítico permite analizar cualquier realidad incluso la propia; brinda además la posibilidad de volver sobre sí mismo y de analizarse, lo cual permite que el individuo se modifique, se transforme y se reestructure a sí mismo.
Pero, asumiendo que la postura de Focault (por ejemplo, ya que hay más desarrollos en este ámbito por muchos otros autores) fuese una idea base, y que la mayoría estuviésemos de acuerdo en que se trata de una posición razonable para comenzar a operacionalizar el concepto a nivel de la educación formal ¿cuáles son realmente los problemas para hacer tangible esta idea y operacionalizarla en forma curricular a través de los programas de estudio? Las principales, a mi modo de ver y de acuerdo con lo que he observado en algunas instituciones educacionales a través de talleres a docentes, se encuentra en la falta de preparación de los propios docentes en las universidades y, la ausencia de enfoques pragmáticos por parte de la autoridad para desarrollar programas de estudio que obliguen a explorar nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje.
Hace un año atrás, en una asesoría a una importante corporación educacional dueña de varios colegios en el país me tocó hablar de metodologías utilizadas en la formación de estudiantes de enseñanza básica por países como Canadá y por algunos Estados de los Estados Unidos. A través de los propios libros de apoyo en idiomas, lenguaje, ciencias y matemáticas, por ejemplo, vienen incorporados ejercicios de práctica que fomentan las inteligencias múltiples, inteligencia emocional, capacidades cognitivas, pensamiento complejo, etc. Y se trata de textos educacionales que requieren de una preparación docente para poder utilizarlos, porque son innovadores en los modelos de enseñanza-aprendizaje, incorporando conceptos como el aprendizaje dinámico y generativo, la utilización y aprovechamiento de metaprogramas en lenguaje de elaboración interna de los alumnos, etc., etc. Dos sorpresas me llevé en esa asesoría. La primera es que el Director de la Carrera de Educación de una universidad no tenía idea de la existencia de todos esos procesos (los que ya llevan más de veinte años de desarrollo en esos países y que se han extendido a lugares como Hong Kong y Japón, que también están haciendo importantes aportes en materia de metodologías). La segunda sorpresa fue que, en aquellos colegios que habían adquirido material de ese tipo, los docentes jamás realizaron capacitación alguna en cómo utilizar los libros, y seguían con los mismos métodos tradicionales. Eso confirma mi hipótesis que la educación chilena, en lo esencial no posee problemas de recursos, sino más bien de gestión educacional.
La otra gran limitación para desarrollar líneas de trabajo hacia la promoción y fomento del pensamiento crítico es que aún seguimos funcionando con un sistema que pide respuestas y se basa en la memorización de contenidos, y no enseña a cuestionar ni a hacerse preguntas. Para no abundar en palabras, les dejo un video cortito pero clarísimo sobre este problema. Permitirá entender además, por qué no es posible encontrar más emprendimientos en nuestra realidad.

























Gracias, Haroldo. Por pensar y hacernos pensar. Yo he sido profesor toda mi vida y sé bien a qué te refieres. Es curioso, por otro lado, constatar cómo en más de un asunto de este tipo las fronteras se diluyen. Quiero decir, tú hablas de Chile, yo podría hablar de Cuba, Brasil; otros podrían hablar de qué sé yo cuántos lugares para llegar a las mismas, lamentables, conclusiones.
Éxitos,
Guillermo