Del "método" al método

Una vez observé un caso de una estudiante de psicología en su práctica profesional en un hospital. El cliente llevó material pornográfico a una sesión. La estudiante, ante este hecho pensó: ¿Consigue estimularse sexualmente intentando escandalizarme?. El supervisor de la práctica le pregunto: ¿Cómo te hace sentir eso? y la estudiante le respondió: "Utilizada. Es repugnante". Luego el supervisor le preguntó: ¿Cómo, pues, tendríamos que considerar a este cliente?. De repente, la expresión de la estudiante cambió. Se dió cuenta de que su compromiso con la consideración positiva incondicional tiene un significado real. Y en ese momento abandonó su autodefensa y le dijo al supervisor: "Gracias. Esta sesión ha sido francamente útil".

Es absurdo creer que la terapia se autoriza simplemente porque se tiene el título de psicólogo o por una acumulación de horas de experiencia como si fueran horas de vuelo. Eso no garantiza nada en absoluto. De hecho, hay mucha formación que es realmente peligrosa. Un psiquiatra que me acompañaba en esa oportunidad me decía que es sorprendente el número de veces en que algunas personas que parecen ser candidatos marginales llegan a ser los mejores. De la misma manera, no podemos saber de antemano los cambios que pueden llegar a experimentar las personas bajo un proceso. No siempre los más virtuosos o inteligentes son los que progresan más rápido. A veces es al revés. De hecho, todos los grandes maestros han cometido errores antes de llegar a ese nivel, y haber hecho algo por eso es lo que les permitió convertirse en maestros.

Más allá de la necesidad de más humildad, hay que reconocer que existen muy pocas cosas que presenten las personas que acuden a buscar ayuda que yo no pueda hallar en mi mismo. Tal vez este es el entrenamiento más difícil, porque se trata de un desafío que va mucho más allá que limitarse a aplicar un "método" o "técnicas" en 45 minutos o una hora cada vez. Siguiendo la línea de abordar la existencia como una totalidad, lo más difícil es encontrar una forma de ser en vez de una ideología. Tal vez por eso que algunos maestros señalan tan claramente que los principios curativos esenciales son el amor y la comprensión, aspectos sobre los cuales se crean más barreras interiormente.

Esto, en mi parecer, no sólo le toca a los psicólogos, o a los psiquiatras. En el ámbito educativo también es válido, y en el coaching, y en los directivos de empresas e instituciones, en los profesionales del ámbito privado y público, en fin, a todos creo yo.

Aprendemos "métodos" que no constituyen método si acaso nos centramos en ello y no en abrir espacios comprensivos vitales. Hasta las políticas públicas adolecen de estos fallos al deshumanizar el servicio con sólo técnicas y procedimientos que nos alejan de las personas, privilegiando el manual por sobre el sentido común y el discernimiento, privilegiando la técnica por sobre la comprensión y el contextualizar. Como leí una vez por ahí, las normas están hechas para respetarlas, pero también para discernirlas y evaluar el contexto sobre el cual se aplican, para examinar comprensivamente si es una aplicación humanitaria (no en un sentido pseudohumanista del término), que ponga en el centro a la persona como un integrante de la humanidad que queremos.

Por eso, es indispensable que los enfoques, de cualquier orden y en cualquier ámbito, siempre sean examinados poniendo al ser humano en el centro del examen. ¿Se trata de metodos y enfoques que colaboren con empatía, con comprensión humanitaria, con sentido común, discernimiento? ¿O se trata de meras técnicas que no consideran los aspectos fundamentales que hagan mejor al hombre?

Pondré un ejemplo muy doméstico: Todo el mundo ha escuchado las grabaciones que utilizaban algunas empresas para responder a un cliente. Cada día han ido desapareciendo por su inutilidad, su distancia con el cliente, su mecanicidad. Pero se han ido reemplazando por operadore(a)s en vivo, que, paradojalmente, en muchos casos, persiste el mismo método mecanicista y la "grabación" distante, sólo que ahora repetida por una persona real que atiende el teléfono. Sin embargo, otras empresas ya han aprendido y el servicio telefónico al cliente ha variado desde el "método" al método que refleja el sello del operador que atiende.

Otro ejemplo: El profesor de inglés que se centra en la técnica de la pronunciación y en la gramática en vez de ayudar a los alumnos a encontrar una "forma de ser" que comunique en inglés, más allá de la gramática y la perfección fonética, y que a la vez, a través de una conducta humanitaria vaya agregando elementos que enriquezcan la pronunciación y la gramática a través de lo más importante: comunicarse.

Otro ejemplo: El coach que tiene que apoyar a un gerente y que se especializa en utilizar un "método", sistémico, ontológico, o de cualquier apellido, pero que, en la práctica interfiere con sus propias ideas y técnicas en vez de apoyar la búsqueda de espacios en el cual el sujeto/objeto de coaching pueda hacer emerger sus propia forma de ser y soluciones.

Otro ejemplo: El sociólogo que se concentra en el "marco teórico" ajustando cada cosa a dicho marco cuando está pensando la sociedad. Pensar la sociedad requiere saltarse los marcos, encontrar un espacio y permitir que emerjan ideas frescas. Cuando la mente está llena, no hay espacio. Qué simple pero que real.

Otro ejemplo: El profesional que atiende a microempresarios y se concentra en el "método" institucional para evaluar el emprendimiento, dejando fuera una gran cantidad de variables que podrían ser de gran utilidad para evaluar en forma más significativa la situación. En un taller que realizara recientemente me sorprendió la fuerza que adquieren los "métodos" y, con ello, el hundimiento de una gran variedad de intuiciones que podrían ser de gran valor para examinar problemas de capacidad de emprender.

Otro ejemplo: El psicólogo que a fuerza de tanto psicoanálisis busca y busca lo oculto para significar un diagnóstico. O el gestalt que inicia el proceso desplazando perspectivas sin haber escuchado lo suficiente. O el sistémico que simula escuchar mientras llena su cabeza de relaciones y construye totalidades y sinergias.

En fin, ejemplos hay miles.

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 !pero si los pacientes en  el hospital con tanto dolor que ven alrededor con tan

 tos miedos infundados o no no tienen tiempo de eso ! Eso me paso a mi que

 vi en una residencia geriátrica que estuve un señor que no necesitaba nada

 para estimularese el tal señor y  ademas sigue me dijeron unas compañeras

 todos los dias se masturbaba solito no necesitaba a nadie para excitarse y

 sigue.

  Con mucho mucho cariño  maria

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